20 de enero de 2017

Isabel Zendal, la mujer que cambió el rumbo del mundo


Hace unos meses comencé a investigar y recopilar información para este documental. Por aquel entonces la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna era tan desconocida para mí como lo era Isabel Zendal. Jamás había oído hablar de ellas, pero indagando y rebuscando entre la historia me topé con una hazaña apasionante e insólita. Y decidí contarla o, al menos, intentarlo.

Resulta que esta expedición fue en parte la culpable de que hoy podamos recordar la viruela como una enfermedad lejana y desconocida, casi como de otra era. Pues bien, la viruela es la enfermedad que más ha matado a lo largo de la historia. En 1796 Edward Jenner inventó la vacuna y en 1803 la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna zarpó de la Coruña para llevar su descubrimiento al nuevo mundo: América.

Y lo más curioso es que la expedición no sólo estaba financiada por la corona española sino que todo el equipo sanitario encargado de llevar la vacuna también era español. Entre este equipo una joven enfermera tenía una de las tareas más difíciles: mantener viva la cadena de vacunación entre los 22 niños expósitos encargados de portar la vacuna en vivo durante la travesía.

Antonio López Mariño fue el primero que nos metió de lleno en la historia de esta intrépida enfermera. Desde hace años este periodista gallego investiga la vida y trayectoria de Isabel y cuando contactamos con él no dudó en compartir con nosotros sus hallazgos, entre ellos, el descubrimiento de su verdadero nombre y su lugar de procedencia.
Y así fue como nos trasladamos a Coruña para intentar reconstruir la historia. La primera cita fue Ordes, el pueblo natal de Isabel.

 

Y de ahí a Coruña para curiosear en los archivos históricos e indagar sobre los niños expósitos a los que Zendal cuidó durante la travesía. Hasta que dimos con Sagrario Liaño, la antigua encargada de los Servicios Sociales de la Diputación. Sagrario habla de la historia con un ímpetu casi asombroso, quizá porque entiende lo duro que debió ser luchar contra viento y marea siendo mujer en aquella época. Con ese tono cercano y cariñoso que la caracteriza nos ayudó a entender la historia de los niños expósitos, dejados de lado por la sociedad y que sin embargo salvaron al mundo de la viruela.



La vida de Isabel comenzaba a dibujarse, pero nos hacía falta un rigor científico, alguien que nos hablara de la importancia de la erradicación de la viruela, que conociera bien lo devastadora que fue esta enfermedad. Así que antes de irnos hicimos una parada en la Universidad de Santiago donde, por cierto, lucía un sol inusual. Juan Jesús Gestal, rector de la Facultad de Medicina, nos contó con mimo y todo lujo de detalles cómo a lo largo de la historia la viruela ha diezmado la población mundial hasta que en 1979 se confirmó su erradicación definitiva: un momento histórico para la ciencia.



Ya de vuelta a Madrid, Javier Moro nos abrió las puertas de su casa, el lugar donde se gesta gran parte de su creación literaria, para contarnos cómo descubrió a Isabel Zendal y cómo no pudo contenerse a la hora de hacer de ella la protagonista de su novela “A flor de piel”.  Javier es cercano y didáctico, de esos artistas que aman cada una de sus obras y hablan de ellas con pasión pero siempre con un punto de humildad. Estuvimos con él toda la mañana y allí, entre libros, recortes y olor a literatura, me dejé llevar por las palabras calmadas y precisas de este Premio Planeta, y viajamos juntos en la corbeta María Pita hacia las Américas.



No existe fotografía, grabado o imagen alguna de Isabel Zendal. Tan solo una escultura alegórica, una calle con su nombre mal escrito, algunas cartas de quienes trabajaron con ella y vagos registros encontrados en archivos históricos.
Estos cuatro personajes son su su voz y su rostro.  Sus palabras dan vida a la hazaña de Isabel, la primera enfermera cooperante de la historia que, sin embargo, cayó en el cajón del olvido. 
Gracias a ellos y al encanto de las tierras y las gentes gallegas ha sido posible realizar este documental:


Isabel Zendal, la enfermera que cambió el rumbo del mundo










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