12 de septiembre de 2014

Por una enfermera en cada colegio

Esta semana volví al trabajo después del descanso estival. Soy enfermera escolar y mi trabajo por tanto tiene ciertas peculiaridades. Al principio de curso es todo muy rápido ya que hay que prepararlo todo. Mi colegio es de Educación Especial y en este tipo de coles hay enfermeras desde hace más de 3 décadas, por lo que al inicio de curso ya está bien definido lo que se debe hacer.

Durante la semana, el equipo directivo, ha dado a todo el personal las pautas del nuevo curso como las novedades legislativas, las normas y funcionamiento del centro, los listados de alumnos y su distribución, los horarios, el calendario de reuniones de los equipos y departamentos, etc. En fin, todo lo que requiere la coordinación del personal tanto docente como no docente, para el adecuado funcionamiento del centro y garantizar así la atención de los alumnos.

Yo, como enfermera, ¿qué aporto en estas reuniones? Pues que el alumno se encuentre en las mejores condiciones de salud para acudir al aula, las actividades extraescolares y los distintos servicios como la fisioterapia, terapia ocupacional, audición y lenguaje, estimulación. ¿Cómo? mediante el conocimiento del estado de salud de los alumnos, su seguimiento y la planificación de cuidados que requiera.



Hay compañeras que también empezaron esta semana, pero en colegios ordinarios. En estos colegios se encuentran escolarizados niños y jóvenes con enfermedades crónicas (asma, diabetes, alergias, epilepsias), TDH y otras patologías como PCI, enfermedades neuromusculares y enfermedades raras que les permiten seguir una enseñanza reglada con algunos apoyos si lo necesitan. Debido a los sistemas de contratación habrá compañeras que se incorporan por primera vez a un colegio o que cambian cada año del mismo. Desde luego, esto no favorece el trabajo de las compañeras, pero perjudica especialmente a los niños y a las familias que cada año tienen que empezar de nuevo.

Dentro de mi planificación del curso además de la función asistencial, claramente visible e incuestionable, son cada día más necesarios los programas de educación para la salud dirigidos a toda la comunidad educativa: alumnos, padres y profesionales, por lo que también debo organizar el curso en este sentido,  continuando con los programas empezados en otros cursos y si  puedo, por qué no, con la incorporación de otros nuevos. ¿Y en qué consisten? Pues con los alumnos de manera individualizada (autocuidado) o en grupo o por etapas educativas, abordando temas como la salud bucodental, higiene, alimentación, educación afectivo-sexual, abuso de sustancias tóxicas…

También a través de la escuela de padres con distintos tipos de charlas sobre temas que les preocupan de sus hijos.

Y a los profesores y demás personal hay que informarles y formarles sobre de las características más relevantes de las patologías que pueden tener alumnos.

Para atender las urgencias, que las hay y a veces muy graves, mi enfermería debe estar preparada y al día.

Esto que es la Programación del Servicio de Enfermería y formará parte, junto con la del resto de profesionales, del documento que lleva por nombre Programación General Anual (PGA), será evaluado a final de curso, pero bueno, para eso aún queda por delante mucho tiempo, mucho trabajo y mucha ilusión.

Feliz curso 2014 - 2015

Concepción García Marina

Enfermera Escolar CPEE Joan Miró

Vocal de AMECE

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