13 de noviembre de 2013

Importancia de la educación diabetológica, por Arantxa Ruiz Serrano

La diabetes es una enfermedad crónica que precisa de la implicación del paciente y en el caso de los más pequeños de su familia para conseguir los objetivos de un buen control metabólico evitando así las complicaciones en un futuro, para lo cual es imprescindible la educación terapéutica.

Arantxa Ruiz Serrano
Podemos definir educación como proceso de aprendizaje a través del cual se intenta facilitar a las personas con diabetes y su familia los conocimientos (saber), las habilidades (saber hacer) y las actitudes (saber estar) necesarias para que sean parte activa en la toma de decisiones diarias sobre el autocontrol del tratamiento.

Nuestro objetivo general es que los niños y adolescentes con diabetes junto con su familia sean capaces de asumir y controlar su enfermedad mejorando así su calidad de vida.

En educación trabajamos en tres niveles o áreas.
  • Área cognitiva: El paciente y su familia en el caso de los más pequeños expresaran tener los conocimientos de la enfermedad y sus posibles complicaciones. Serán capaces por tanto de identificar los alimentos recomendables para un mayor control de su glucemia y conocerán la importancia de los pilares básicos que conforman esta patología. Ejercicio, alimentación y pautas de insulina.

  • Área emocional: Sabrán expresar sus reacciones emocionales ante la enfermedad y la necesidad de modificar su estilo de vida (dieta, ejercicio…)

  • Área de las habilidades: Sabrán elaborar un menú adecuado a su ratio insulina/hidratos de carbono, tomar las decisiones correctas ante hipo e hiperglucemia y demostraran ser capaces de administrarse la insulina de forma correcta.


 
 

La finalidad de nuestro largo proceso educativo al ser la diabetes una enfermedad crónica y que por lo tanto también va a estar influenciada por las distintas etapas de nuestra vida, la biología los aspectos psicológicos tanto individuales como colectivos, amigos, colegio, relaciones con el personal sanitario, motivación y condiciones de vida, es influir en los comportamientos de salud del niño y la familia para mejorar este control de la diabetes y disminuir el riesgo de las complicaciones, lo cual servirá al paciente para tener una mejor calidad de vida, autocontrol y autoestima.
 
Concluimos diciendo que educación es el proceso donde se van integrando todos esos conocimientos, actitudes y habilidades que comienza cuando aparece la enfermedad y duraran el resto de la vida, y del que son parte activa no solamente el paciente sino también el personal sanitario, la familia y la sociedad.

Su importancia es tan grande que se estima que el 90 por ciento de las decisiones que afectan a los resultados del tratamiento las han de tomar las propias personas con diabetes a los familiares en el caso de los más pequeños.

Arantxa Ruiz Serrano es enfermera educadora en pediatría del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid)

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