22 de noviembre de 2013

Cambio en la imagen de la Enfermería, ¿realidad o mera ilusión?

“La Enfermería debe tener un mayor protagonismo en la sanidad española del futuro”. ¿Frase recurrente o convencimiento claro y rotundo de nuestros responsables públicos y políticos?...

Nuestra última invitada en “Hablamos de Sanidad”, la secretaria general de Sanidad del Ministerio, Pilar Farjas,  destacó la apuesta del Gobierno por la profesión enfermera y su interés porque tenga un mayor reconocimiento profesional y social.

A lo largo de la conversación, la responsable del Ministerio puso el énfasis en los compromisos adquiridos, y escritos “negro sobre blanco”,  en el acuerdo firmado el pasado mes de julio con el Sindicato de Enfermería SATSE y el CGE.  Habló, como digo, del papel futuro que debe asumir el colectivo enfermero dentro del Sistema Nacional de Salud, del problema actual de desempleo en el colectivo, de las especialidades,  de la prescripción enfermera…

Más allá del contenido de sus palabras, creo interesante reparar en el hecho de que ella, la propia ministra, otros responsables sanitarios, hablen, y últimamente bastante, de la Enfermería. Lo digo porque hasta no hace mucho tiempo si se hablaba era poco y/o subordinado a lo que se dijese sobre el médico, por ejemplo.

¿Tenemos que echar las campanas al vuelo? Ni muchísimo menos, pero, como decía Machado, “caminante, se hace camino al andar”, y parece que se está produciendo un cambio respecto a la visibilidad y reconocimiento de la profesión.
Tengo la sensación de que la imagen de antaño de profesionales dependientes y con escasos conocimientos está dejando paso a una impresión más certera sobre las enfermeras y enfermeros como profesionales que saben, resuelven y cuentan cada vez más para que nuestra sanidad tenga  no solo presente sino también futuro.

Por ello, los que ahora nos mandan cada vez tienen más presente su opinión e intereses y empiezan a ver a la profesión como una interlocutora y negociadora a la que tener muy en cuenta.
Quizá peco de optimismo porque, a fin de cuentas, soy un mero observador, y algunos dirán que interesado, de lo que acontece a la profesión.

¿Quién mejor que los propios profesionales para decir si también yo caigo en frases recurrentes bienintencionadas pero sin fundamento? Si lo mío, en lugar de realidad, es mera ilusión...
¿Tú qué opinas?

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